China figura sistemáticamente entre los destinos más seguros del planeta en lo referente a delitos violentos y hurtos callejeros. No obstante, en las arterias comerciales y monumentos más concurridos de urbes como Pekín, Shanghái o Xi’an, los turistas extranjeros pueden tropezar con timos oportunistas ideados para cobrar precios desorbitados. Desde desconocidos muy cordiales que hablan un inglés impecable hasta taxistas piratas que merodean por las terminales de llegada, saber qué esperar le permitirá disfrutar de su aventura con absoluta tranquilidad.
La mayoría de estas situaciones aprovecha la barrera idiomática, el cansancio del viaje en avión o el desconocimiento de los sistemas de pago móvil locales. Subiendo únicamente a taxis autorizados, declinando invitaciones casuales a ceremonias de té y comprando recuerdos en tiendas certificadas, recorrerá cualquier metrópoli china con total confianza.
Resumen clave: Seguridad y prevención de engaños en China
1. La clásica estafa de la casa de té y los estudiantes de arte
Este es el timo más conocido en las grandes ciudades chinas. Suele desarrollarse en plazas y avenidas peatonales como la calle Wangfujing o la plaza de Tian’anmen en Pekín, así como en el Bund o la plaza del Pueblo en Shanghái. Dos o tres personas jóvenes, afables y con excelente dominio del inglés se acercan con la excusa de pedirle que les saque una foto o con el pretexto de practicar idiomas.
Tras entablar una conversación muy agradable, surge la propuesta: acudir a un acogedor local cercano para participar en una ceremonia de té tradicional o visitar una exposición de caligrafía estudiantil. En el local sirven distintas variedades selectas, a menudo sin entregar una carta con precios claros. Al solicitar la cuenta, el establecimiento entrega una factura astronómica de miles de yuanes (habitualmente entre 1.000 y 4.000 RMB), y varios empleados intimidan al visitante hasta conseguir el pago con tarjeta o móvil.
La pauta de conducta es rotunda: decline siempre las invitaciones de personas desconocidas que propongan entrar a locales cerrados, respondiendo con firmeza y cortesía no, gracias (Bu yong le, xie xie). Si desea disfrutar de una cata de té auténtica, resérvela con antelación a través de Trip.com o visite establecimientos tradicionales acreditados con precios visibles.
2. Taxis piratas sin taxímetro y captadores en aeropuertos
Al salir de la recogida de equipajes en aeropuertos internacionales como Pekín Capital (PEK), Daxing (PKX), Shanghái Pudong (PVG) o en estaciones de tren de alta velocidad, diversos intermediarios no oficiales abordarán a los recién llegados. Pronuncian palabras como taxi e intentan convencerle de que la cola oficial supera las dos horas de espera o que el metro ha dejado de prestar servicio.
Seguir a estas personas le conducirá a vehículos privados sin licencia ni taxímetro oficial, o con contadores alterados. Al llegar a su hotel, exigirán importes desmesurados con supuestos recargos por equipaje o peajes. Ignore estas ofertas y siga los letreros luminosos que indican Taxi Stand hasta llegar a la fila oficial regulada, o solicite un vehículo mediante el miniprograma DiDi en Alipay. En los taxis oficiales el conductor acciona el taxímetro al arrancar y entrega un recibo oficial impreso (Fa Piao).
3. Recuerdos engañosos: Jade sintético, té adulterado y seda artificial
Los bazares tradicionales y puestos callejeros son muy pintorescos, pero requieren atención ante la venta de imitaciones a precios desmesurados:
- Falso jade: El jade auténtico (nefrita o jadeíta) tiene un peso notable, tacto frío y vetas internas naturales. La mayor parte de las piezas económicas que se venden en puestos callejeros son de cuarcita teñida, resina sintética o simple vidrio. Compre únicamente piezas con certificado oficial de gemología (CMA).
- Té con aromas añadidos: El té expuesto al aire libre en grandes recipientes suele carecer de frescura y recibir pulverizaciones aromáticas artificiales. Adquiera variedades como Longjing o Pu-erh en cadenas especializadas de reconocido prestigio, envasadas al vacío, como Wuyutai o Tenfu Tea.
- Seda auténtica frente a poliéster: La seda natural de morera arde despacio y desprende olor a cabello quemado al contacto con una llama diminuta de prueba, mientras que el poliéster se derrite formando bolitas plásticas duras. Evite compras costosas de edredones en tiendas informales de carretera.
4. Fotos trampa en monumentos y pautas ante emergencias
En atracciones emblemáticas como la Gran Muralla o los Guerreros de Terracota, algunos fotógrafos informales se ofrecen a tomarle una fotografía con el monumento de fondo de forma aparentemente gratuita. Una vez realizada la toma, imprimen la imagen al instante en un marco de cartón y exigen entre 50 y 100 RMB. Acuerde siempre las condiciones antes de aceptar cualquier servicio fotográfico o pida a otros turistas que le hagan la foto con su propio teléfono móvil.
Si en alguna ocasión se encontrara ante una discusión tensa o intentaran retenerle en un establecimiento comercial, mantenga la serenidad. Tome su teléfono y marque el 110, el número de emergencias policiales en China. El mero hecho de contactar a las autoridades suele disolver de inmediato cualquier intento de intimidación. Si se trata de una reclamación de consumo por precios injustificados, puede recurrir al servicio 12345, la línea oficial de atención ciudadana con operadores disponibles en inglés.
